AL LADO DE UN GRAN HOMBRE SIEMPRE HABRA UNA GRAN MUJER ( Espero dar la medida )

AL LADO DE UN GRAN HOMBRE SIEMPRE HABRA UNA GRAN MUJER   ( Espero dar la medida )
La Gloria de mi Espiritu ( Lo mejor de Mi )

jueves, 26 de julio de 2007

Los Hijos de la Mente

09-06-2002

Imaginemos la mente como una gran madeja compuesta de infinidad de pequeños filamentos que pueden ser jalados a voluntad y que cada uno de ellos dijera el nombre del efecto deseado como por ejemplo: sensaciones, tendencias, gustos, talentos, amor, odio, lágrimas, tenacidad, constancia, sentido común, risa, habilidad, espiritualidad, etc.
Podríamos así tener un resultado en nuestros actos con solo tocar uno de esos hilos. Habría que conocer cada rótulo para saber donde se encuentra cada uno, habría que saber cómo tirar de cada uno de ellos, cuánto y cuándo, también habría que saber cómo llegar a ese gran panel donde se acomodan las emociones, sentimientos y actitudes.
Además deberíamos tener la clave para controlar los efectos autodestructivos.
Bien; si supiéramos donde está la puerta tendríamos que saber cuál es la llave que la abre y luego que estamos adentro nos daremos cuenta de que nos falta algo que está en otra parte del organismo y que se llama: voluntad. Para mover un solo dedo y rozar aunque sea el pequeño hilo cuyo rótulo dice "obediencia".



H. A. Palermo

Un Mal Entendido en La Pareja




En las reyertas entre seres humanos en la mayoría de los casos el verdadero enemigo no está frente a uno. Sólo tengo ante mis ojos otro ser humano igual que yo; con debilidades y flaquezas; con ojos que sirven para llorar y para reír. Si; el enemigo común es otro ante un problema, un mal entendido, un enojo, etc.
Los problemas de la vida son sólo ecuaciones matemáticas. Hay que despejar las funciones triviales para no perder de vista lo único importante en cada hecho, que son los sentimientos.

H. A. Palermo.-

Expansión Eterna

Una de las cosas que más me inquieta en materia de doctrina es el hecho de que venimos a este mundo para ser probados. ¿Cómo es que el espíritu del hombre pueda ser probado?
Creo que es por medio de la lucha constante que tiene nuestro espíritu con el cuerpo que va desarrollándose en derredor.
Observemos que, cuando el cuerpo comienza a crecer lo hace en dos aspectos: el biológico y el espiritual; uno con la semilla de maldad y muerte y el otro con la consigna de bondad y eternidad.
Si alcanzamos la estatura de nuestro espíritu en esta vida se espera que hayamos logrado santificación mediante la obediencia y consagración.
Así el hombre habrá agregado, a la luz de Cristo, que estuvo en él desde el principio; conocimiento, experiencia, inteligencia, comprensión de verdades y así se convierte de inteligencia pura, en un ser dotado de luz y verdad con la sagrada capacidad de reproducirse eternamente y llegar mediante las sagradas ordenanzas temporales a ser dioses y proyectarse en expansión de eternidad en eternidad.

Hercules A. Palermo.-

El Camino a Alguna Parte




En esta vida todo es relativo, todo se relaciona entre sí y todo tiene similitud con otra cosa que, a simple vista pasa desapercibido.
Todas las cosas guardan una enseñanza para el hombre porque contiene en su esencia una verdad central y a veces da para varios estratos de enseñanza filosófica.
Todas las cosas que existen son en sí mismo una verdad y por lo tanto es una enseñanza viviente porque está hecha para el hombre o por el hombre.
Consideremos una escalera. Una escalera hecha con dos parantes y muchos peldaños dispuestos con una separación entre sí que facilita el ascenso mediante la acción conjunta de pies y manos del que se dispone a subir. Bien, desde ese concepto básico se desprende un análisis profundo y filosófico que; como conclusión nos deja varias enseñanzas para el vivir cotidiano.
Primero; si concebimos el uno de una escalera ante una situación es porque tratamos de hacer algo que está más allá de nuestras aptitudes naturales como por ejemplo: subir y acceder a una altura y lograr algo.
Comenzamos el ascenso colocando un pie en el primer peldaño y una mano en otro que se halla generalmente por sobre nuestra cabeza, inmediatamente jalamos a la vez que nos sostenemos mientras el pie descarga el peso de nuestro cuerpo en el primer peldaño. Luego se hará lo mismo con el otro pie y con la otra mano sin soltar en ningún momento las dos y así por repetición de este hecho estamos ascendiendo a alguna parte.
Así con esta redundante explicación de acción y reacción explicamos como debemos vivir en esta vida.
La escalera misma puede servir como representación de nuestra vida o como método para enfrentar la misma.
Cuando nace un niño lo primero que hace es comunicarse (llorar) y lo segundo e inmediato es asirse y mover los pies (además la acción natural de succionar) pero esto último es parte de otro extenso tratado.
Pero volvamos a la escalera. Si queremos llegar a ser alguien en esta vida subamos adecuadamente por la escalera indicada, repitiendo en nuestra mente los pasos a seguir, primero un pie en el peldaño más bajo y una mano en el que se halla por encima de nuestra altura. Ese peldaño que tenemos en la mano nos asegura equilibrio pero el que verdaderamente cuenta es el que pisamos y en el que descansa el cuerpo.
La vida es un problema hecho de escalones.
A medida que ponemos un pie para avanzar hacia arriba y hacia delante notamos que ya desde el primer escalón logrado comenzamos a ver paulatinamente las cosas desde más arriba porque nos encontramos en otra perspectiva. Luego del primer logro observamos que no podemos soltarnos del peldaño que tenemos en la mano sin asir con la otra el siguiente peldaño o sea que sentimos la sugerencia de replantear a cada paso el camino a seguir sin dejar el objetivo.
Sentimos que nuestra posición es inevitable, pero sentimos la seguridad de que vale la pena al observar cada vez desde más arriba el entorno y sentir el logro diario. Así podríamos pensar cuando decidimos emprender una carrera universitaria, la construcción de nuestra casa, un ahorro con un propósito, etc.-



Hercules Antonio Palermo.-

LA PEQUEÑA LLAMA

07-04-2001

Hoy vi algo que tiene que ver con el propreso de cada cual en este mundo. Vi a una mujer que después de tanto sufrir en cuerpo y en espíritu estaba lista para volver.
Aunque todavía le faltaba un poco de comprensión para concientizarse de su regreso a la Comunidad de donde nunca debió salir, su fe estaba aún encendida y sus ganas de vivir intacta. Su creencia en un Dios estaba VIVA pero… Se había detenido su crecimiento espiritual y su conocimiento se había diluido de tanto no ejercer las enseñanzas en su vida diaria.
Esta mujer se había detenido en el tiempo a tal grado que se manejaba financieramente en un signo monetario que hacía veinte años ya había dejado de ser.
Lo que más me llamó la atención es el hecho de que aún mantenía una fe inusual en el poder del sacerdocio al pedirnos una bendición de salud.

Hercules Antonio Palermo



FILOSOFANDO....

12-11-2004 (00:30 hs.) Historia de vida por muerte

La historia de un hombre adinerado que con el pasar de los años desperdiciando vida, se encuentra solo en el umbral de su existencia.
Este ser no quiere verse muriendo solo, así que cuando comenzó con los achaques de la vejez ideó un plan para prolongar su vida lo más posible y verse acompañado de afecto pagado. Todo comenzó muchos años antes cuando era un joven promisorio y lleno de vida, seguro de sí mismo y trémulo de ambición de cosas que quería y no podía tener.
En estas condiciones se prometió a sí mismo que lo tendría todo a cualquier costo.
Y así fue que con este engañoso argumento llenó su mesa de placeres y no quedó lugar para el amor porque se prometió así mismo ser rico pero se olvidó querer ser feliz, prometió trabajar mucho pero se olvidó de disfrutar de las cosas que pertenecen a los afectos, hizo todo lo posible por logra poder aún al costo de la paz interior.
En realidad tuvo una vida parecida a la de la mayoría sólo que él corrió más rápido, soñó más pero trabajó el doble. Todos anhelamos cosas materiales al principio y no tenemos en cuenta los riesgos porque por el momento las cosas del corazón están a la mano y las sentimos seguras, pero de a poco, muy de a poco el hombre se convierte en luchador acérrimo cauterizando sus heridas con barro y formando costra y coraza insensible para cualquier cosa que no de ganancia inmediata.
Ahora se había convertido en un billete de lotería premiado, el cual podría ser cobrado con un certificado de defunción, quizás así lo vería su único hijo que vive lejos. Entonces este hombre profesión "solo" ideó este plan de generosidad egoísta:
Acordó con una importante clínica del lugar realizar una gran obra de ampliación en dicho establecimiento consistente en una amplia suit, una sala de rayos X, un nuevo sector de terapia intensiva de última generación y todo esto bajo el compromiso de que él lo usara exclusivamente en vida, con la idea de ser atendido lo más rápidamente posible en caso de infarto pero mientras tanto tendría que hacérsele chequeos periódicos más toda clase de análisis y todo esto sin tener que salir de "su casa".
Qué pensamiento práctico e irónico, porque; se sabe que las muertes se suceden a diario por enfermedades que no son mortales si se las trata a tiempo o, en el caso de embolia o infarto, los segundos son decisivos para vida o muerte.
El asunto es que de ésta forma llegó el día exacto, el tiempo la época hora e instante en que llega a la clínica un hombre de unos 40 años sufriendo un paro cardíaco en el momento exacto en que la clínica estaba con dos casos similares más: el nombrado benefactor y un tercero que no viene al caso hacer mención particular de el. Los minutos corren, el tiempo es vida o muerte y este último paciente está `para ser atendido y salvado (si hay tiempo) en esa clínica.
Nadie sabe, que es el hijo del benefactor.








03-12-2004 Sabia ignorancia

El hombre ha vivido toda su historia en el mundo ignorando el 80% de todo lo que sabe. Todo conocimiento que existe es compatible y se pertenece al hombre, pero hay mucho más que se ignora, mucha más ciencia, mucha más sabiduría oculta por el velo de lo incomprensible, vedada por la barrera de lo increíble y cuidada por el concepto finito del pensamiento humano que no deja acceder a las masas a conceptos que, en manos inadecuadas serían causa de total destrucción para todo el género.
El concepto de la medicina oriental al lado de la occidental es una muestra de lo expresado.
Los poderes extrasensoriales, el don especial de algunas personas, el funcionamiento del cuerpo humano con el espíritu de vida incluido y no considerado solo en el aspecto biológico. Quizás exista una pequeña parte de hombres que investigan estos hechos y propiedades de los cuerpos vivos e inertes. Pero el escepticismo cuida una vez más que este movimiento no pase del 20% (o menos).



04-12-2004 A ojos del mar


El nivel del mar es el punto medio de todas las profundidades y las alturas del Ego
del hombre.
Ningún cuerpo cae más allá del suelo y ningún ave permanece para siempre en el cielo. Las olas del mar pueden llegar a ser gigantescas pero siempre terminan besando la grilla del barco más pequeño, o luego de rugir como león llega a la playa susurrando en espuma en la arena.
Siempre es así en la vida: el más grande es mayor por lo que tiene, pero el más chico es superior por lo que da.

05-12-2003 Recipientes de fe

Un hombre le dijo a otro "…tu que hablas de fe…toma esta pequeña bolsa y llénala con fe y luego dámela…", diciendo esto porque desmerecía todo lo que no era cosa racional o material. Decía "…el trabajo, mi salud, es lo que cuenta, no necesito fe…".
Este otro hombre tomó la bolsita de la sonrisa de suficiencia personalizada y le dijo a su interlocutor "…¿tan pequeña?... no crees que te alcance; tráeme una más grande!"
Bien; -dijo el creyente tomando el pequeño envase- Vamos a llenarla con las cosas de la que está compuesta la fe: dame confianza, dame de tu creencia en Dios, dame de tu amor por el prójimo… "¡No!" -dijo el otro "…tú lléname la bolsa con tu fe, si puedes", y se rió.
"…¡No!, replicó el creyente, la fe que tú me pides es para vos, así que para que a vos te sirva debo llenarla con las cosas que se necesitan, pero que vos debieras tener…" y prosiguió "…dame deseos de creer, dame más confianza en las cosas que no ves, pero que son verdaderas: ¡vamos! ¿qué esperas?.

06-12-2004 Las palabras

Las palabras son la onomatopeya del sentimiento humano.

20-02-2004 (domingo 0 hs) Hombre sideral

Como seres, astronautas inexpertos, vivimos en órbita continúa sobre la corteza de este mundo tratando a cada día de no caer atraídos por la fuerza de gravitación del planeta que día a día pugna por tragarnos vivos.

Hercules Antonio Palermo.-

EL NIÑO Y SU SOPA


El niño y su sopa
07-01-91

Casi diría que me cuesta trabajo escribir la fecha, ya que este año me pareció tan fugaz por el cúmulo de experiencias vividas. Es como si hubiera estado viviendo una charada durante doce meses y que luego al volver a la realidad, resulta que no lo puedo creer. Hay tantas cosas que dejé de hacer y tantas que debería de haber hecho, que más que alegría siento tristeza por el tiempo pasado mal empleado. El trabajo de buscar trabajo, la felicidad de mantener la felicidad y la paz de saber que, aunque el precio es alto, valió la pena vivir, pero… ese sentimiento de desgaste físico y anímico…
Me siento hoy, como aquel niño que no quiere tomar su sopa y protesta, pero luego lo hace y gracias alimento que recibe, luego puede reír, vivir, crecer, amar.
Al final de todo, uno debe llegar a la conclusión de que todo es en sí la vida misma, porque ¿Cómo podría definir el término “vida” sin tener en cuenta los hechos? ¿Cómo podría definir la felicidad sin incluir más de una persona?; pues así como el vivir es acción, movimiento, también el tiempo es movimiento.
Pero siempre querré tomar esta sopa que me da vida, que alimenta el ser. Cuando era niño mi madre siempre preparaba este líquido alimenticio que era como la presencia del pan o como si fuera sinónimo de comida. A veces sólo había para cenar eso: sopa, que en tiempos de escasez era recalentada y puesta nuevamente en la mesa; pero mi madre tenía el don de renovar todo lo que tocaba y esa sopa era mucho más rica que la vez anterior, porque ella batía un solo huevo y se lo mezclaba en el caldo hirviendo lo cual cambiaba totalmente su sabor convirtiéndolo en “comida nueva”.
Yo veo que mis hijos se hacen grandes y el futuro se me hace como el pasado reciente, tan cercano e inminente que no puedo hacer más que volver a preocuparme por el futuro de mis hijos y lo que el mundo será cuando ellos sean capaces de oprimir uno de los botones que cambie las cosas. ¿Cómo será la actividad de entonces?, el mundo en contra de ellos, ellos a favor del mundo….
No bastan los interrogantes, es más, sobran los interrogantes, porque dado el caso ellos vivirán sus vidas así como yo vivo la mía, sintiendo ansias, apetitos, frustraciones, tristezas y alegrías, todo por el sagrado derecho de vivir, convivir y dar lo mejor de sí, haciendo para esto el esfuerzo por ser feliz al encontrar la paz en la armonía de una buena existencia.
De esta forma el filosofar solo sirve para hacer más larga la espera y los grandes planes y proyectos de ser algo más que un hombre común, quedan día a día postergados y guardados entre tibias frases de autocompasión y renunciamiento.



HerculesAntonio Palermo
Los Recuerdos
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30-12-90

Alguien me dio hace un tiempo a modo de obsequio, un libro, el cual una noche tomé para hojear. Al tratar de abrirlo sentí algo deformado en su interior, cuando lo abrí, cayó a mis pies algo grotesco como un trozo de cartócaer. Cuando me incliné para tomarlo advertí que se trataba de lo que alguna vez fue un clavel. Me pregunté entonces, ¿Cuántos ojos habrán apreciado su carmín y cuán exquisito habría sido su aroma?. Creo que el dueño del libro quiso guardar por siempre esas cualidades, ese perfume y ese carmín, y encerró al clavel todavía vivo, entre las hojas de aquel libro, creyendo que guardaba su aroma y su color. Pero no fue así porque pronto aquel clavel encontró otoño e invierno en su oscuro encierro sin dejar más que un feo residuo a su dueño.
Hoy, meditando en este suceso, llegué a la conclusión que dentro nuestro se desarrolla constantemente un proceso de otoños de recuerdos y una primavera de vivencias actuales que se renueva día tras día produciendo flores que nunca ponemos en libertad.
Creo que todos debiéramos garabatear en cualquier cosa que sirva para grabar, nuestras vivencias más sobresalientes y comprobar lo hermoso que es este sistema de conservar viejas primaveras que dan fruto milagroso cada vez que buscamos solaz hojeando amarillentas páginas o escuchando cintas grabadas años antes. El tiempo cambia, las cosas y la gente y no podemos hoy decir como pensaremos mañana.
Parece increíble cuánto podría dar un ser humano que llega a tomar conciencia a veces de todo lo que deja a su paso, como hojas secas o pétalos de una flor en el corazón de los demás, tal como si fuera un pasajero apurado de un sueño en un viaje al infinito.
Recuerdo cuando era solo un niño, solía observar desde la casa paterna en Mar del Plata, un monte de eucaliptos en frente de la misma, hacia el naciente situado a unos cien metros. En días de verano y sin que soplara mucho viento, solí extasiarme con el murmullo de sus altas y enormes copas de verdes hojas perennes y era como si el mar pasara sobre ellas en un oleaje interminable de invisible espuma. Para completar este paisaje, un flaco molino de viento rechinaba perezoso a la hora de la siesta como una grotesca forma de anunciar la presencia de la mano del hombre. En aquellos años este paisaje solo servía para acunar mis sueños de niño, cuando después de almorzar, me recostaba sobre una vieja lona que mi madre había dispuesto en frente de la casa debajo de la sombra de unos álamos y desde allí me quedaba viendo cómo el molino cambiaba de posición según el viento y me adormecía escuchando ese concierto de murmullo de eucaliptos y fondo de violín desafinado del molino.
Hoy, quizás después de treinta años, ese paisaje ya no exista, borrado por el progreso de esa explosión de cemento que; transformadas en barrios y edificios desplazan todo lo que sea naturaleza. Quizás ya no estén los árboles ni el viejo molino.
En la casa paterna vive gente que no conocen de mis memorias.
En aquella época y a causa de una crisis económica que vivió mi familia, mis padres vendieron la casa y nos trasladamos al sur del país en donde poseíamos otra vivienda construida por ellos muchos años antes.
Pero hoy recordando todas esas cosas pienso en cuánto me dejaron de positivo en mi vida, porque fueron cosas pertenecientes a la paz y tenían que ver mucho con la felicidad que solo un niño, como lo era yo, pudo apreciar en ese entonces. Y de tanto en tanto vuelven a mi memoria en momentos de solaz y puedo escuchar nuevamente el murmullo de las hojas y el rechinar metálico del viejo molino e imaginar el color azul del cielo en contraste con el verde oscuro de esos gigantes de madera con nombre en latín.
También hubo, además, y en ese mismo orden de cosas, seres humanos que en forma similar, pero más fructífera, dejaron en mi recuerdo las enseñanzas más prácticas y simples en forma de ejemplos y conceptos como si fueran también esfumados paisajes pintados en el escenario de mi memoria. Una de esas enseñanzas las recibí en una conferencia en la Iglesia Mormona. Estaba yo sentado en una banca del estrado, porque en ese entonces era Presidente de una de las ramas de la Iglesia, y allí estaba medio adormilado por la cantidad de discursos y palabras que había escuchado durante aquella calurosa tarde. Delante del estrado se extendía una muchedumbre de cerca de seiscientas personas entre niños, jóvenes, mujeres y hombres, sentados la mayoría, pero el calor reinante hacía inquietar a los niños que no se quedaban quietos un momento. En ese ambiente trataba yo de mantenerme atento al orador de turno y luchaba por salir de esa habitación plagada de afiches de mi mente recordando cosas que debía hacer al otro día o que simplemente podría hacer. En realidad siempre garabateábamos con el pensamiento como lo hacemos con un lápiz al borde de un cuaderno. En esto estaba cuando de repente y como atraído por un chasquido de cualquier ruido imaginario, miré pesadamente a un costado a tiempo para ver una fila delante de mí y a la izquierda a una anciana hermana que habiendo pasado su brazo por sobre el hombro de su esposo, acariciaba entre sus dedos suavemente el lóbulo de la oreja de éste. La escena era tan dulce que todo mi ser se incorporó en mí en un momento y vio algo más: ví sonrisa en el gastado perfil de él y ví felicidad en los ojos de ella. Era evidente que aquella pareja no tenían la llave de la felicidad, porque sencillamente no necesitaban entrar en ella, ya estaban adentro.
La felicidad no es un objetivo sino una forma de vida. La felicidad es conciencia cabal de que se está viviendo de acuerdo a principios correctos en armonía con el Espíritu Santo.

Hercules Antonio Palermo