AL LADO DE UN GRAN HOMBRE SIEMPRE HABRA UNA GRAN MUJER ( Espero dar la medida )

AL LADO DE UN GRAN HOMBRE SIEMPRE HABRA UNA GRAN MUJER   ( Espero dar la medida )
La Gloria de mi Espiritu ( Lo mejor de Mi )

sábado, 31 de enero de 2009

La Gloria de Tu Espiritu...



25-04-95

El conocimiento llega al intelecto y se fija en el cerebro de las personas, en algunas más que en otras.-
Sòlo cuando ese conocimiento llega al corazón y produce un cambio de actitud en el ser, entonces es que este conocimiento se transforma en luz permanente que pasa a formar parte del espíritu del Hombre.

Escuela Para Padres...



02-04-95

Cuando enseñamos a nuestros hijos, nuestra esperanza está en que quizás ellos actúen en base a nuestros consejos, pero en realidad lo que debemos esperar es que ellos aprendan a ser buenos padres. Todo lo que les enseñamos queda de alguna forma grabado en el subconsciente de ellos y, en algún momento de sus vidas, esos datos de su mente acudirán al escenario de los hechos para liberarlos del dolor.
Esto es una idea de lo que debería ocurrir, quizás no sea así en la mayoría de los casos, pero debemos pensar en positivo para actuar en justicia.


Hercules A. Palermo

Sintesis de Vida



30-03-95

Las guerras que registra el Libro de Mormón tienen un motivo de ser registradas.
Desde que nacemos entramos en una batalla por la supervivencia. El trabajo, la preparación, la competencia contra el tiempo, etc., es en sí una virtual lucha en “cámara lenta”. Pero una guerra, acelera todo ese proceso momento tras momento, una vida entera cada hora, cada minuto por vivir un poco más, haciendo lo que sea necesario para sobrevivir.

Esta es una de las causas prácticas por la que, con tantos detalles, se describen las guerras y sus detalles en las escrituras, más que en otro libro, en el Libro de Mormón.



Reflexionemos
30-03-95

La persecución a la persona de José Smith fue más que nada por un motivo de mucho peso, social y teológico.
José, un joven de 14 años puso a prueba solo una escritura, pero con una fe básica, innata (Santiago).
Recibió respuesta proporcional a su fe, como el hermano de Jared. (Si recibió respuesta es porque pidió con fe). Luego testificó de lo que había visto y oído.
Los predicadores de la época se vieron rebasados en sus argumentos ya que ninguno se les habría ocurrido subirse a un púlpito y decir a gran vos: “Yo vi al Padre y al Hijo…”. Primero porque esa declaración debía ser sostenida luego con posteriores revelaciones y futuras mentiras similares. Segundo, otros predicadores se verían en la necesidad de ganar o recuperar adeptos con una declaración similar o mayor, y entonces todos nuevamente quedarían nivelados, pero al costo de mayor confusión entre los creyentes y con el peligro de una apatía colectiva.

Y tercero porque no creían que Dios se llegara a manifestar al hombre nuevamente, y menos para restaurar su Iglesia. Ellos, los predicadores de la época, basaban sus prédicas en la elocuencia y en la interpretación personal de la Biblia, y de repente se presentaba un jovencito poco instruido y decía solamente “…vi al Padre y al Hijo…”. Les sonó como un insulto.

( Conocimiento...La Clave...II )


Y en el suave rumor de algunas notas,
Me van llegando trozos de poesía,
Que destila a mi alma la armonía,
Y escribo esta canción que digo, “es mía”.

Interminable imagen sin sonido,
Son los recuerdos en el alma de aquel niño,
Que solloza en acordes olvido,
De no haber sido más feliz, porque hoy ya es hombre.

Del tema… y nada…
21-03-95



1) … y estando lejos le escribía a su esposo: “Hoy he abierto el libro que me regalaste y te diré, ya amo sus tapas azules y su contenido tan de ti”. (le estaba comunicando que nació varón y que tenía ojos azules).




2) “…Estoy leyendo la página dos y realmente tengo que masticar sus conceptos con mucha dificultad pero lo hago con avidez”. (le está comunicando que el niño tiene dos dientes y que ya come solo).



3) “…Ya leí tres páginas y se puede decir que es como si me llamara por mi primer nombre desde sus hojas rubias”. (el niño había cumplido 3 años y ya le decía mamá).




4) “… Ya llegué a la página seis y es mucho lo que he aprendido como un chiquilín en su primer día de clases”. (el niño ya iba a la escuela).



CONOCIMIENTO La Clave..(1)



El Espíritu Santo testifica verdades al corazón del hombre. Cuando uno lee la ley que no está cumpliendo o alguien se la dice, a pesar de que uno ya la sabía, el Espíritu reprende.
No ser recipientes llenos de conocimiento sino conductores de sabiduría a otros.

Siempre

“Siempre”… palabra que define continuidad, en el presente, en el pasado y en el futuro.
“Siempre”… es la llama que mantiene otras llamas encendidas. Representa, ojos insomnes que envían a la oscuridad su luz de amor y esperanza que cualquier persona puede dar.

18-03-95

Hace 33 años que no veo a mi madre.
Hace 45 años que no veo a mi Padre.

La unidad seguida de ceros…

Las matemáticas son números y operaciones convencionales, y las cifras representan cantidades que solo satisfacen expectativas humanas y necesidades.
Si abriéramos la boca y pronunciáramos una cifra y si imagináramos que nuestra boca quedara abierta pronunciando ceros en forma continua durante toda la vida, aun así nunca podríamos terminar de pronunciar la cantidad que compone toda la creación. Así nuestro rostro quedaría por siempre con una mueca de asombro.




Musicalmente

Cuando toco entre sueños mi guitarra
Me bosteza a las sienes la musa inspiradora
Melodías en tiempo de distancia,
De la tierna niñez que tuve otrora.
 A veces en la Tarde

-.Cuando ya en el ocaso de tu vida;
 Observes con amor toda tu obra;
 Cuando ves que de pronto la zozobra;
 Hace agua en tu barco, alma vestida;
Cuando ya de toda cosa sea el recuerdo;
 De épocas pasadas ya vividas,
El dolor de experiencias ya dormidas,
 Se despiertan evocadas del recuerdo.

No te creas fracasado en el intento,
 De entender tu existencia en el espacio,
 Pues, del poco tiempo que tuviste como hombre, Solo has vivido la verdad de tu momento.

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 ¡Silencio!... Un hombre está pariendo un sentimiento .-
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Sin violencia

Si tu voz tiembla por callar verdades,
Si tu mano se agita vigorosa al viento,
 Si te ves como gaviota en tempestades,
 O como explorador en un desierto,
Ya no vaciles en ponerte en marcha,
Y no calles tus verdades mudas,
Vete entonces, al que si pide tu ayuda,
 Solo da la espalda, camina hacia el sol,
 deja la escarcha.
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Jamas...!

.................... “Jamás”… palabra que define la ausencia total de otra decisión en el presente o en el futuro;
“Jamás”… palabra que cierra las puertas de lo prohibido y fortalece una voluntad;
“jamás”… palabra que además, y por otra parte, define perfectamente el límite de dos reinos en donde las cosas obran sobre otras o reciben la acción en sí mismas cumpliendo así con la medida de su creación, pero…
“Jamás”… ningún ser humano podrá pretender ser feliz si jamás toma la decisión de que jamás cederá a la tentación.
“Jamás”… es la palabra que poda con dolor el árbol del carácter del hombre.-

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( ...Vivencias...! )

Algo tarde
17-11-94
Hoy por primera vez en mi vida lloré la muerte de mi madre, pero en sueños, a pocos días de cumplir 45 años.
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 26-12-94       Azar

Azar, esta palabra que define la perfecta armonía con que se ordenan las cosas movidas o instaladas por la mano divina.
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Primer día de clase

¿Dónde quedaron las tardes soleadas en que iba corriendo a la escuela, en el silencio de la siesta marplatense, llevando acelerados latidos en mi corazón en el temor de llegar tarde.
El ruido de los útiles en mi cartera, desmigando el trozo de pan que mi madre había acomodado para mi hambre. Si no hubieran talado los eucaliptos, si no hubiera pasado el asfalto, si las casas todas huyeran de lo que antes fueron baldíos, montes y potreros; si la campana de la escuela sonara para anunciarme que llegaría tarde, para observar una vez más el patio de mi escuela lleno de niños y entre ellos ver a mis antiguos compañeros.
 Pero ya muerta la edad de mi inocencia, ya desgajada la rama en que dormitaba mi inconciencia, ahora como hombre pienso:
¡Qué hermosa es la niñez en el recuerdo!,
 ¡Qué suave aroma me devuelve al ver en mi mente tan patéticas imágenes que hoy nombro!,
 todo tiene su olor a recuerdo: el guardapolvo blanco en el 1º día de clase, la cartera nueva y la caja de colores a estrenar, el cuaderno de pocas hojas, el lápiz de afilada punta con la inútil goma en el otro extremo.
 ¡Ah!, ¡Si pudiera concedérseme el deseo de volver a vivir aquella escena!, si el último día de mi vida pudiera estar de alguna manera en aquella tarde en que todavía vivía mi madre y sentir mi pequeño cuerpo corriendo hacia la escuela, el sol en mi cara, el ruido de los útiles en mi cartera y entre mis cosas, el trozo de pan que  había puesto mamá para mi hambre.

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Nuestros Adolescentes

Los hijos cuando son adolescentes redescubren a los padres y los juzgan según su propia óptica, según su criterio en plena formación y cambios continuos, cambios basados en su medio ambiente e influencias externas tanto culturales, sociales o teológicas.
-. Los padres debemos tratar a nuestros hijos como hijos, y no como objetos sometidos a obediencia ciega. Debemos tratarlos como individuos, pero no como hombres formados, debemos ver como se introducen en el túnel de la adolescencia en la semipenumbra de ideas y conceptos y ser observadores pasivos de sus actos.
-. No tomando examen diario de las cosas que le hemos enseñado, solo debemos estar en la otra puerta del túnel hablándolos, para que escuchando nuestra voz puedan guiarse, esperarlos a la salida del túnel pero no entrar con ellos.
-.En su adolescencia ellos no son niños, pero tampoco son adultos ni hombres, solo son hermosamente jóvenes, cándidamente piensan como hombres, sienten como niños y actúan como adolescentes. El adolescente es un niño que busca su lugar como hombre en la impaciencia de su pubertad, en la inseguridad de su inexperiencia.

-.Si llega el momento que con severidad debemos privarlos de algo que sabemos que es perjudicial para ellos, no esperemos que ellos lo entiendan ni quiere decir que al prohibirles tal cosa llegan a olvidarse de sentir ansias por aquellos que le hemos vedado. Lo único que hacemos al prohibirles algo es evitarles males en forma temporal ya que no siempre estarán bajo nuestra tutela.

 A veces somos llamados a ser observadores pasivos de los actos de nuestros hijos adolescentes.

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 Convivencia

Hay cosas en la vida a las que debe dársele
especial atención. Una es la convivencia Lo más difícil de la vida es convivir, porque para esto se necesita amor y ausencia de egoísmo. No se puede tener una familia y crecer en ella si no se ama y por amor despojarse del orgullo para vivir en ARMONÍA. Otra es la relación del individuo con la sociedad para lo cual debe prepararse estudiando completamente un oficio siendo honesto en el trato con sus semejantes y exigiéndose a sí mismo dar lo mejor de su potencial. Y por último su relación con Dios. Esto lo logrará comprendiendo que realmente es un hijo de Dios con todos los deberes, derechos y privilegio que esto implica.
-.Cuando la comprensión es cabal el individuo se alza hombre nuevo con fe y confianza en sí mismo y comprende completamente los dos puntos antes tratados. Se convierte así en modelo de hombre en el cual todos pueden tomar referencia. Cuando vemos el 80% de las personas que viven o existen en un nivel de vida tan arcano a la tierra, dejándose llevar por sus apetitos carnales, unos más, otros menos, tomando como moneda corriente el mentir, blasfemar, engañar, robar, solo con la excusa de que “todos lo hacen”, estamos viendo en ellos a ciegos que son fácilmente seducidos y llevados por Satanás a la profundidad de la real oscuridad. El resto es el que se esfuerza por mostrar el camino, son los que viven diferente, los que ven las cosas con otra perspectiva y tratan de ayudar a ver a los que son extraviados. Nuestros ojos son como el filtro de información por los que llegan a nuestra mente, formas, colores, distancias, texturas y armonía de conjunto. Son los ojos los que captan la imagen que nos sucede al bien o al mal, son los ojos los que nos causan tropiezos y a la vez ocasiones de progreso. Nuestros ojos nos muestran las cosas tan claras en su dimensión de luz, que la mayoría de las veces nos conformamos con eso, y no tratamos de apreciar las cosas por lo que son, por lo que significan, por lo que dan, usando para esto la otra visión de lo que somos dotados: la visión espiritual que miran las cosas con una perspectiva de vida eterna. Pero si despertamos del sueño que significa esta vida, llena de luces y colores, amaneceremos a un mundo denso de armonía y de verdades ocultas a nuestras pupilas. La vista es un don maravilloso, es el complemento que nos da una señal visible del panorama en forma significativa y paradójica de una realidad que debemos considerar juntamente con lo que siente nuestro espíritu y acostumbrarnos a ser guiados por ese tenue pero real susurro que nos comunica verdades que nuestros párpados ocultan.

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Mi Madre

 05-02-95
¿Por qué entre tanto quehaceres de una madre, no se ha podido borrar el verbo “morir”? Yo tuve una madre visionaria, poseía el don de decirme cosas que, pasando los años se fueron cumpliendo como profecía, a la vez me dio máximas y consejos que yo debía seguir y me dijo que iba a ser yo en la vida.
-.Yo tenía 13 años y ella nunca me habló de un futuro con nietos y nuera, no, ella me decía cosas que iban a interesar mi vida en los próximos 30 años. Ella veía su muerte como un hecho consumado y por aquellos años me dejó un legado y una orden:
“Sé como un padre para tus hermanos”.
 Aun hoy resuenan esas palabras en el iluso consuelo de lejanía que otorga el tiempo pasado, pero he llegado a comprender que nada está lejos ya que la vida misma es una sucesión de hechos, y la imposibilidad de volver a recrear las vivencias pasadas en la cruda realidad que nos pone el crecimiento del niño y el partir de nuestros seres queridos, nos sume en una humana melancolía y un frustrado deseo de volver al tiempo pasado .-
Pero nada está más lejos que detrás del velo allí cerquita, después del último suspiro con el que inauguramos el verdadero y eterno despertar del ser.
-. El amor une, el amor sella, el amor hace por, el amor da, el amor conduce, es luz y parte de la luz, el amor es lo que nos mantiene vivos, se siente aun siendo ciego, sordo o mudo, se da aun siendo carente de medios y se recibe aun siendo el hombre más rico. La palabra que sale del corazón tiene que llegar a otro corazón para cumplir con su cometido. -

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Armonia

No se ha inventado caja fuerte alguna capaz de guardar un sentimiento. Cuando vemos algo hermoso, oímos, tocamos algo que nos gusta es porque nosotros estamos en armonía con ese algo. Al regocijarnos al escuchar verdades o escucharlas es como si un niño se reencontrara con su madre. Éste corre a sus brazos, sollozando se abraza a ella; así ocurre con nosotros cuando leemos algo hermoso.-

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Página treinta y seis

En esta página narra algo sobre un caso de una mujer que habiendo sido confidente del autor en muchas cosas, éste trató de ayudarla haciendo lo único que sabía hacer mejor: escribir. Y escribió para ella unos versos que decían así:
“Solo una vez se da la primera vez;
Solo una vez se tiene padres;
Solo una vez se es hijo en el mundo;
Solo una vez se es hombre en la tierra;
Y una vez solamente se vive el presente”.
Luego ella lo visita y se desarrolla un nuevo episodio:
(Ella): “Fue tan grande la estima que sentiste por mí que te alcanzó para escribir versos tan lindos que me hicieron sentir la vida como vida en sí misma, y no como una carga pesada de llevar”.
(Él): “Es que… yo siempre que escribí lo hice con sentimiento, y al conocerte, sentí que valía la pena trazar un pequeño arroyo en el papel que llevara un poco de agua, a tu marchita planta que yacía semimuerta.
Ahora sigue esforzándote por sembrar raíces, pero busca profundidad en la esencia de las cosas, porque debes saber que el agua verdadera, está después de la tormenta del esfuerzo genuino; está allí en la grandeza de la pequeñas decisiones, en la simpleza de desgajar un “NO” cuando el cuerpo dice “SÍ”; y en el valor para decir que “SÍ” cuando el carácter tosco dice “NO”.
Ciertamente habrás dejado una profundas huellas al salir del cielo, porque los ángeles te han podido seguir hasta aquí, y aunque has disfrazado tu verdadera apariencia con rostro y cuerpo de mujer común, ellos igual te reconocieron, y han tendido ante ti una larga alfombra de vida en tu camino de regreso a casa”.

( Los Recuerdos...UN GRAN DON,...)




Podemos sentir como se espera el murmullo de las cosas espirituales cuando uno llega por casualidad o a propósito a un estado fugaz de paz, en el cual los dos del alma se abren para ver cosas que durante el día pasan desapercibidas a los sentidos que están muy ocupados en tratar de que el cuerpo todo, se mantenga en equilibrio sobre nuestros pies y que todo el organismo funcione adecuadamente para lograr una cosa solamente: la supervivencia del cuerpo. Pero habiendo logrado abrirse a esta pequeña y delgada cuerda que se nos tiende desde los cielos, podemos ver cosas que generalmente vienen envueltas en pequeños paquetes con rótulos de:


“RECUERDOS”.


Los recuerdos son mensajes que envía la vida desde el pasado, recuerdos, que no son más que vivencias del pasado y que calzan muy bien, como un rompecabezas, en vivencias del presente.
Entonces podemos decir que nos sentimos en paz ante aquellos recuerdos de cosas buenas o quizás nos sentimos mal si fueran experiencias amargas. Pero en realidad son pequeñas balsas a la deriva en el ancho mar de nuestra vida y sólo están allí para recibirnos en momentos felices, nostálgicos, o tristes, aunque sea en el último momento de nuestra existencia.



Pequeño farsante



Ayer observé a un niño hermoso, de unos tres años, rubio, de ojos claros y sonrisa juguetona y veía cómo a costa de sus graciosas muecas y pícaras miradas extraía caramelos de distintos bolsos de mujeres que le obsequiaban el preciado dulce, siempre acompañado de un abrazo y un beso. ¡Qué cosa tan maravillosa!... y entonces recordaba a jóvenes que una vez también fueron como ese niño y hoy ya son adultos, en sus ojos ya no hay inocencia, sino una mesurada y hasta insultante seriedad. Miran a sus mayores con aire sobrador porque se sienten hombres completos cuando aun queda en el rincón del ropero un antiguo pañal y en su corazón un rabioso sonajero.
Volví a observar al jovencito rubio, esta vez me miraba y apuraba su caramelo habiéndome señalado como su próxima víctima, era casi imposible no ceder a tal encanto y pensé: ¿cuál es el niño y cual el hombre?, el que veo ahora o el que quizás veamos después.



Las ansiedades



Si digo: “tengo sed o hambre, calor o frío”, hablo por mi cuerpo, pero si digo “siento amor”, “Siento tristeza, angustia, alegría”, estoy hablando de mi espíritu. Los sentimientos de bondad y felicidad pertenecen al espíritu. El odio pertenece al sentimiento del cuerpo.
Nuestras obras van sumando luz de oscuridad a nuestro espíritu, según la naturaleza de ellas.

( Mis Ojos y El Mar....)


Cuando vivía en Trelew solía ir a trabajar a la vecina ciudad Costera de Camarones donde un puñado de casas modestas se enclavaba en la ladera de una pronunciada pendiente de una meseta. Es un pueblito donde casi no hay vehículos a nafta ni bicicletas porque todo queda tan cerca…, y como el pueblo termina en la playa, se puede observar todas las casas desde cualquier punto en donde se encuentre uno. Pero había algo de lo cual bebí mucho en mis flamantes veinte años:
el mar. Si, el mar verde un día y azul al otro, para tornarse gris algunas veces. Bebí su aroma, sus murmullos, su arrullo en las aves que vivían en su costa y además, me estremecía por las noches de mar de fondo, con su bramido apagado como una explosión subterránea. ¡Qué belleza inmensurable!.
Por aquellos días de pocas responsabilidades y muchos sueños, aprendí a comunicarme con el mar según el paisaje que me ofrecía a cada día.
Si era de tarde al caer el sol, yacía yo sobre una roca sentado como una gaviota cansada y los ojos perdidos en el horizonte, justo allí en donde casi no hay defecto en la costura del cielo y el agua, y así pasaba horas escuchando, observando, tocando la roca colorada con mis manos y mis pies descalzos, empapando mi rostro con la fina llovizna que arrastraba el viento sobre las encrespadas olas. Y aun ahora mientras escribo, puedo sentir en mi nariz el aire yodado y escucho como a lo lejos el retumbar del agua debajo de las rocas.
Recuerdo que se escuchaban diversos ruidos que me parecían imposibles que los hiciera la fuerza de una ola, pero era así que escuchaba lo que parecía murmullo, voces, tropel de animales, etc. Era como si el mar me enseñara su sencillo idioma el cual fui aprendiendo y almacenando en mi corazón; pero en aquella época yo no sabía que lo iba a atesorar tanto, yo no sabía que a partir de aquella ocasión iba a ver todo lo que me restaba ver, con otra dimensión, porque se produjo para mí, (y quizás también para todo hombre que no haya visto el mar tan de cerca) un antes y un después de ver el mar.
Pienso que para enseñarle a un niño su potencial de hombre hay que mostrarle el mar, hacerle sentir que con solo tocar con su mano el agua en la costa, está en contacto con el horizonte lejano. Al escuchar el ruidoso oleaje desenfrenarse en la arena con una apacible señal de silencio aprenderá que la mansedumbre puede absorber afrentas sin inmutarse. Al contemplar el pequeño lugar que cede la roca dura al intenso y continuo golpeteo del agua, sentirá que la perseverancia da sus frutos en su hora y a su tiempo. Y al sentir las pequeñas y agradable gotas de agua marina en su rostro aprenderá qué importante en su vida será el dar primero para después recibir, aunque sea palabras o hechos pequeños, por más insignificantes que parezcan son importantes en conjunto.
Y llevará ese murmullo en su mente como que es su conciencia misma, porque a partir del mar escuchará voces fuertes que auizás tratan de imponerle normas de vida sin observar los consejos de la conciencia.
En esos momentos de tribulación en que el niño, ya hombre, se encuentre necesitando el consejo de un amigo de verdad, sentirá en sus oídos el apacible ¡SHHHHH! del mar en la playa y allí estará nuevamente listo para volver a empezar.
Te diré Jimi, que de paso te leí una de las páginas del libro que te conté de este escritor, Boero, sabes que él me envió una carta
.

( Divina Mision....)

Muchas veces encontramos en nuestro camino personas que, en alguna ocasión, y a veces única en nuestra vida, nos alcanza una fina cuerda para que nos tomemos de ella o nos da un gracioso empujoncito hacia algún lado para salvarnos, ayudarnos a caminar el siguiente paso o, en algunos casos, llamarnos a la reflexión.
Prestemos atención a estos ángeles en su divina misión
.

( El Don de la Luz ...)


Recibí una cinta grabada de Jim en la que me contaba a cerca de los resultados de la operación y de las experiencias vividas en los últimos meses. En una parte me decía: “Tony, ¿por qué no resultó la operación?, si se suponía que a esta altura del tiempo ya deberían verse los resultados. Mi papá me dice que debo tener paciencia, pero yo no siento ansiedad por ver, ya que nunca vi. Para mí decir “ver” es decir “azul” o “rojo” u otro color, porque no tienen textura, no puedo tocar el “ver”, pero si las cosas, siempre pude tocar las cosas, antes y después de la operación.
No quisiera estar más en la Clínica, no. Recuerdo que un día antes de la operación estaba sentado en mi cama, allí en la Clínica, y de pronto escuché un gemido desde la cama de al lado, era un anciano enfermo que pedía agua, así que le di de beber, luego acomodé su almohada y acomodé sus mantas. Me dijo que padecía cáncer y que iba a morir. Luego me quedé hablando con él por espacio de tres o cuatro horas, sentía su mano fría en la mía, me habló de sus hijos, de su nieta, de su esposa que hacía veinte años que partido de su lado. Y así estuvimos hasta que llegó una enfermera y le aplicó un fuerte sedante para que pueda dormir, según me dijo. Cuando ya la voz del anciano dejó de oírse, la enfermera me dijo que nadie lo había venido a ver desde hace un año, pero que él nunca dejó de esperarlos. Pobre hombre, pensé, quizás en esas horas que pudo hablar conmigo recibió más de lo que en mucho tiempo no recibía: comunicarse con alguien y ya ves que no fue necesario que yo tuviera el don de la vista. A la vez yo también recibí de él mucho ya que vi en él a un hombre trabajado y cansado atacado por esa cruel enfermedad pero veo que más cruel fue el abandono de parte de aquellos que él dio vida. Esto sucedió poco antes de que llegaras a Buenos Aires a verme, ¿te acordás?”.
Que extraordinario, ¡Cómo maduraba Jim!, era como si quisiera quemar etapas en su vida, me sorprendía en cada oportunidad que teníamos de conocernos con esas preguntas que muchas veces él mismo se respondía y me respondía a mí, ya que sus preguntas eran sencillas y tan llenas de enigmas.
Una vez leí que: “Los grandes descubrimientos muchas veces se realizan en los complejos laboratorios de la sencillez. Allí en donde para descubrir los misterios de la ciencia y del universo, y por ende del hombre mismo, lo único que este debe usar es un sencillo par de anteojos (si los necesitara), para leer de los antiguos textos o para simplemente observar, meditar y orar, y no un complejo microscopio o un telescopio sofisticado”.
Cada día que pasa me siento más impresionado de las cosas que la vida me muestra como si fuera una gran vidriera de cosas y cosas.
Estoy viviendo cada vez más acorralado por la necesidad de salir de este cascarón de inoperancia sin progreso visible; pero he llegado a la conclusión de que algo, por así decirlo, nos empuja de a poco hacia el camino que debemos caminar. Lo que, en la vida diaria no recibimos solo vemos postergada la ocasión y la oportunidad, nos da la pauta para madurar aun más para que cuando nuevamente se presente la “oferta” estemos más preparados para aprovechar mejor lo que logramos. Muchos hombres han encontrado su verdadero camino al ser presionados, económicamente por ejemplo, se han visto privados de empleo o tuvieron que cambiar de oficio, o se vieron compelidos a trabajar por cuenta propia. Luego se les escuchará: “gracias a que me dejaron sin empleo ahora no necesito de un jefe y gano más”. Pero si no lo hubieran dejado cesante nunca se hubiera beneficiado.
¿Qué es un milagro?
¿Qué es azar?
¿Qué es coincidencia?
¿Qué es fe?
¿Qué es casualidad?
Bien, cuando vemos llover… ¿no es un milagro?..., todos los milagros obedecen a una ley. Cuando Jesucristo hacía milagros, Él ordenaba a los cuerpos hacer su voluntad porque Él los había creado. Ordenaba a la higuera que se secara y se secó. Ordenaba que el mar se calme y en medio de la tormenta así sucedió; y a unos pocos peces y patos reprodujo en forma extraordinaria. Aunque para realizarse cada una de estas cosas no demandó más que unos minutos y muchas veces en forma instantánea, cada milagro se produjo en gracias al cumplimiento de la ley bajo la cual se basan. Jesucristo tenía el poder de hacer obrar a las cosas.
Y nosotros ¿podemos realizar milagros?, si podemos, solo que debemos estar en armonía con la leyes Divinas, lo cual significa estar en armonía con la naturaleza y con nuestro prójimo.
En nuestra vida muchas veces elevamos nuestra voz al Señor implorando un milagro y vemos que este se cumple después de hacer todo lo que este de nuestra parte y en el debido tiempo de Dios. Debemos ejercer paciencia para comprender eso, y también paciencia para entender que no siempre nuestra voluntad es lo que el Señor tiene para nosotros.
El azar es una decisión pensada.
Coincidencia es el efecto notado solo por nosotros según nuestro parecer o deseos.
Fe es confianza y obras sobre cosas que no vemos, es paralelo al conocimiento ya que si conocemos algo no necesitamos tener fe en ello. Pero si tenemos fe y obramos de acuerdo a una ley que damos por verdadera, invariablemente obtenemos los frutos de acuerdo con la ley que cumplimos, como saltar una zanja cuando la vemos o evitar el peligro que está ante nuestros ojos
.

( Pagina treinta y dos.." LA CIMA DEL HOY"

Página treinta y dos: “La cima del Hoy”

Hoy vi la cima de la montaña que escalo todos los días. Hoy la vi nuevamente luego de tener una semana de desazón y tristeza por causa de mi situación económica, y me acordé de los momentos felices que viví en mi niñez allá en Mar del Plata; me vi corriendo rumbo a casa luego de salir del colegio, vi a mis hermanos jugando alegres y despreocupados, vi a mis padres, jóvenes luchando en la vida diariamente por el sustento de la familia y por la casa que entre los dos levantaban, utilizando las horas de descanso. Reflexioné entonces que, aunque nunca estuvimos en la opulencia, nosotros, niños, fuimos felices así, gracias al esfuerzo diario de nuestros padres, y aunque nunca llegamos a tener estabilidad económica como para asistir a una universidad, puedo decir que vivimos una niñez feliz mientras duró la inocencia.
Sí, hoy vi la cima de la montaña que elegí para escalar, la vi por un momento solamente pero fue suficiente para recobrar fuerzas sabiendo que, al final no la alcancé, haciendo el intento día tras día, estoy mostrando el camino a seguir a mis hijos, quizás ellos lo hagan mejor, pues lo importante quizás no sea la cima, sino el camino recorrido, los logros alcanzados, la dignidad ganada con esfuerzo.
La felicidad no es una meta, sino una forma de vida.

( pagina treinta y uno...LA LIBERTAD...)

En esta página es donde hablaba a cerca de la prisión más amplia y contaba la historia de un pueblo de esclavos que, guiados por un idealista, tomaron el camino de la guerra para liberarse de sus amos.
“En aquella oportunidad ganaron los negros, esa pequeña guerra contra los esclavistas, pero sucedió algo que habría de repetirse infinidad de veces en la historia del mundo. Luego del triunfo, los esclavos tomaron posesión de todas las propiedades de sus amos: oro, casas, alimentos, tierras, etc., la alegría duró lo que duran las reservas de alimentos. No habían roto las rejas que los aprisionaban, sino que solo habían logrado ampliar un poco sus prisiones.
Luego comenzaron las disputas entre sí, y así la división entre ellos y el hambre, ya que no podían gobernarse. No pudieron con sus apetitos postergados durante décadas. Y durante décadas sí habían almacenado rencor por sus opresores y ansias desmedidas de libertad al grado de que cuando se sintieron libres, no sabían que hacer con ese nuevo don para el cual no se habían preparado.
Bebieron con vehemencia desenfrenada su nuevo estado de libertad que comenzaban a consumirse a sí mismos.
Así fue como un amanecer un grupo de cabecillas entregó el mando nuevamente a sus anteriores opresores… para no perecer ellos, sus hijos y esposas.
Sí, no hay libertad sin disciplina, ni autoridad sin respeto mutuo; ni amor sin obras; ni valor sin principios correctos; ni logro sin sacrificios”.

( Tiempo de Inocencia...)



“Muchas veces en mi vida me ha tocado vivir experiencias que dejaban signos de interrogación en mi mente, y luego un susurro en mi interior me aclaró el misterio. Cuando paso por un lugar y me gusta el sitio, la casa o el contorno, es porque en el tiempo de inocencia en que mi ser fue plenamente feliz, una imagen igual era el marco de esas antiguas vivencias. A veces las recordamos, recordamos cosas, la casa de la abuela, la calle en donde jugábamos, el perro que nos acompañaba, y así un montón de cosas que vimos, que tocamos, que oímos, etc., todo eso fue formando nuestro actual “gusto” por la vida. A veces recordamos esas cosas, a veces no, pero el subconsciente sí. El subconsciente es el hombre natural que se aferra a lo que es vida y pone barrera a lo que es muerte, sí, así de simple. Un recuerdo bueno lo tratará de poner con énfasis en el escenario de nuestra mente conciente, mientras que otro hecho malo lo esconderá, a veces sin poder lograrlo del todo porque al instante todo se traduce en temor o en amor. Todos nuestros gustos están basados en la niñez, además de otros que cultivamos en la edad conciente.
Alguien dijo: “no hay libertad sin disciplina”, porque sino ésta es una prisión más amplia si quiero hacer las cosas, los problemas son obstáculos por superar, pero si no quiero hacer las cosas, los problemas son excusas”.
Bueno, al fin completé la cinta.
En los próximos días escribí a Boero contándole la pérdida del casete que me envió y lo puse al tanto de las cosas a cerca de Jim. ¿Qué podía contarle que Jim no me haya dicho?.
Recuerdo haber leído en una parte de su libro, que las cosas conservan la esencia de su hacedor, decía: “Cuando un ciego toca una escultura, esta tocando la misma música que el escultor sentía en su alma cuando la esculpió. Cuando toca un cacharro, trata de sentir como el alfarero y el material vuelve a ser arcilla moldeable, sus manos sienten la voz de la materia llamando a sus manos a la forma, que en un concierto de presiones y caricias, va cambiando de dueño y así el creador la hizo y el hombre la comprende, llegando a ser uno con ella. Lo mismo pasa cuando toca una hoja de árbol, una rama, una piedra, la arena del mar, el agua, el calor, una flor, una espina”.

( Largo silencio )



El tiempo pasa con rapidez, al menos eso me parece a mi, aunque estoy sintiendo la luz de nuevos conocimientos que luchan por tener su lugar en algún lugar de mi mente, como si fuera hojarasca en mi tejado la cual debo recoger pronto para encender nuevos fuegos en el interior del hogar.
Ahora pienso que el tiempo no es sino el movimiento de las cosas obrando en un punto del universo, dando de su influencia a otros cuerpos y perfeccionándose mutuamente en una fase positiva o negativa según el tipo. Si todas las cosas quedaran inmóviles por un minuto, no se suspendería el tiempo sino el movimiento, pero esto es imposible, ya que, las galaxias se mueven, los planetas se mueven y la materia se mueve y también sus átomos y electrones. Si todo esto se detuviera por un instante, reinaría el caos, o mejor dicho, no habría existencia.
Para esta noche veré nuevamente a Orión, estampado mágicamente en el cielo, justo al noreste, ayer también lo vi por la noche y lo vi por primera vez junto a mi madre cuando ella estaba en vida y yo tenía por entonces 12 años de edad. Ella me dijo “Es la campana del cielo”, ya que su forma lo sugería para ella. Para Jim este paisaje no existía nunca, porque nunca lo vio y quizás nunca lo verá, pero si le digo que se asemeja a una gran campana en el cielo y que de hecho puede imaginar que es la campana de los portales del cielo, quizás entonces pueda ver más allá de la hermosura que captan mis ojos.
Creo que hay una luz no visible que influye a todas las cosas dando y recibiendo un resplandor mejor: luz de vida y paz.
A veces pienso en mi forma de vivir y de ver vivir a otros , yo, mente que piensa en las otras mentes; vida que siente las otras vidas y siempre me encuentro en el mismo precipicio, garabateando una vaga idea imprecisa de lo que llegamos a ser y a lo que llegamos a hacer en esta vida.
Una vez escuché de un pastor unas palabras que me hicieron meditar en cuanto a nuestro concepto de lo que es la vida, y lo que es en realidad la vida.
“Si nos preocupamos en conocer la voluntad de Dios en forma cabal con el sincero deseo de hacer su voluntad, ansiosos de hacer lo justo y lo verdadero, viviendo los conceptos aprendidos, conociendo la vida de Cristo, sollozando en nuestros corazones sus sufrimientos en la carne, anhelosos de que su sacrificio no haya sido en vano para nosotros, digo que si no hacemos esto, estaremos solo existiendo en la forma más elemental y básica del ser humano, estaremos haciendo solo aquellas cosas que nos permiten vivir el día de hoy y el siguiente, alimentando solo el cuerpo y no el espíritu. Estaremos garabateando perezosamente una vaga intención de ser salves en el Reino de Dios, y nuestra recompensa es la muerte espiritual”.
Creo que el silencio más largo y amargo al que puede asistir el ser humano, es el que produce la muerte sobre el ser que no se entregó a sí mismo a la vocación de su corazón durante su vida, solo por no seguir los dictados de su conciencia.

( El Dolor )

Página veintitrés

“el dolor es como una comida amarga que quisiéramos no probar nunca, pero siempre nos la sirven sin haberla pedido, siempre nos parecerá que fue preparada única y exclusivamente para nosotros y siempre, siempre, una experiencia nueva y única”.

( La Aurora )



"La verdad que contienen las cosas se manifiesta por sí mismas a todo aquel que pueda comprenderla. La verdad es luz, pero no luz de sol sino luz de armonía de un ser a otro ser y así todos los seres son unidos por una cadena, por un flujo de paz que los hace inseparables y necesarios unos de otros. Tanto cosas inertes como cosas con vida propia, todo emana un flujo percibible y detectable por cualquier otro ser".
Esto decía en aquel libro que leía mi ocasional compañero de viaje, lo había alcanzado a leer trabajosamente de soslayo en la semi penumbra de aquel vehículo, mientras el traqueteo del viaje hacía que el dueño del libro lo acercara más a su cara y lo alejara conforme la ruta se tornaba más pareja o sin baches. Una vez más comprobé que podía aprender mucho con mirar poco y absorber más.
Aquellas pocas cosas que leí fueron como mirar el firmamento a través del ojo de una aguja, porque me pareció ver todo pero sin comprender nada
.

( Mi primera leccion...)

Tony, ¿cómo es el mar?...


¿Cómo contestar a una pregunta sin respuesta comprensible?,
¿Cómo responder si se sabe que lo que uno va a decir, no será comprendido ni absorbido con la satisfacción de haber recibido una verdad como respuesta?,
¿Cómo cubrir el silencio producido por la certeza de la ignorancia mía por no saber responder adecuadamente?.
Jimi me había hecho la pregunta y yo decidí responderle a él, así que le dije: -Jimi, el mar se ve verde, un verde oscuro, se ve grande, muy grande, aquí, a pocos metros nuestros, termina el mar y comienza lo que llamamos playa, y las olas son…, no pude terminar mi tonta descripción, me estaba diciendo a mi mismo lo que ya conocía, yo mismo estaba hablando sólo para mí, porque sólo yo podía oír y ver que lo que decía era verdad, porque…¿qué habría en el escenario de Jimi?.
A veces cuando a uno le cuentan algo, un relato, un suceso o lo que sea, el que oye va imaginando la escena y si son varios los que escuchan, cada uno construye figuras diferentes de lo que escucha, porque él es distinto, su carácter es distinto, sus deseos son distintos y también son distintos los colores que pone en los personajes. Pero Jimi no sabía de formas ni colores porque para él las cosas tenían otra dimensión.
Así fue que por ese día consideré que tenía mucho que pensar y aprender de la pregunta de Jim.
Volvimos tarde a la casa, luego de hablar de muchas cosas, realmente no se podía estar un momento en silencio con él, parecía como que quisiera absorberme en tiempo y espacio, en luz y en palabras, pero yo no podía dejar de pensar en su necesidad de respuestas que se ayudasen a vivir.
Cuando llegamos estaba anocheciendo, así que, lo dejé con sus padres y volví a la playa, ahora era yo el que necesitaba respuestas.
Llegué ya de noche, al bajar hacia la orilla de la playa, en plena oscuridad, empecé a entender el por qué de la pregunta de Jim, yo era ahora el que no veía nada, pero si sabía como era el mar y todo su entorno, sabía los colores y de la armonía de las olas, la playa, el cielo y sus nubes; y en el horizonte todo se veía como pintado en un gran lienzo.
Pero ahora era de noche y el cielo estaba cubierto de nubes por lo que tampoco podía ver las estrellas.
¡Qué distinto era todo aquello a solo unas horas antes!.
Entonces sentí miedo, miedo de no poder ver lo que conocía, miedo de escuchar sin noción de la distancia que me separaba del ruido, miedo de no ver aunque tenía los ojos bien abiertos; todo lo hermoso de la playa se había esfumado en mi mente.
Pero una gran verdad ahondaba, más mi temor: el hecho, la realidad, la conciencia cabal de que el mar estaba allí, de que yo estaba allí; pero de lo que no estaba seguro era de que en aquel preciso momento estuviese solo en aquel lugar, esta idea me hizo retroceder espantado, temores de mi niñez parecían acudir a mí en forma de peludas manos intentando tomarme del cuello.
Salí del lugar con paso apresurado, no me podía permitir correr, sería demasiado para mi ego.
Esa noche pude comprender lo que Jim sentía al no poder ver lo que para los demás era obvio. Comprendí además que mi conocimiento de las cosas era limitado.
Si quiero tocar el mar, solo toco agua y mi mano queda mojada, no hay en ella color alguno, sino un hecho diferente: mi mano mojada, no puedo agarrar el ruido ni tocar las profundidades, siquiera tocar o agarrar la playa no puedo, solo toco arena y en mi mano solo tengo un puñado de arena mojada.
¡Qué poco vemos cuando miramos!.
Si Jim desde su selva de sombras indefinidas, podía creer en las cosas que no veía, ¿por qué no, nosotros que vivimos en un charco de luz?, ¿por qué este gran contraste?.
Si pudiéramos bajar a las profundidades del mar para conocerlo, recorrerlo y explorar cada precipicio, penetrar en cavernas vacías y escalar escarpadas laderas subacuáticas, si pudiéramos llevar al microscopio cada cosa desconocida que pasa ante nuestros ojos, perderíamos el precioso don de de la vista tratando de conocer todo a través de la luz que entrare por nuestros ojos.
No, no es esa la forma perfecta en sí misma para lograr respuestas claras, claras y absorbibles para todo ser humano vidente o no vidente, debe haber otra forma de absorber conocimiento que no sea solamente por medio de la imperfecta forma visual. Viéndolo desde otro ángulo podría decirse que ciego es aquel hombre que una flor solo es un adorno de florero, una lluvia es una calamidad, ve la luz como excusa para lucir sus anteojos para sol.
Ese ser es más invidente que aquel que cada mañana se levanta de su cama para vivir todo un día de sombras.
Regresé a casa de José en el último colectivo de la noche.

POR LOS OJOS DE JIMI

15-01-91


-¿Escuchaste?, - No, ¿qué?, - ¡El Cormorán!, ¡Nuevamente pescó algo!, - No, aún no puedo escuchar al Cormorán cuando se zambulle en el mar, - Bueno, no importa, quizás he visto muchas películas de Kung-Fu, - Vamos quiero ir al puerto.
Habían pasado tantos años desde aquel día que conocía a Jimi, era solo un jovencito de doce años, cuando ingresé a su escenario de sombras sin color ni formas definidas.
El había nacido ciego, pero había sido dotado de una percepción aguda y de una capacidad para dar de sí mismo, poco común. Su cabello rubio y ensortijado acariciaban sus anchos hombros y desde su rostro bellos, titilaban extrañamente dos ojos claros.
Sus padres había hecho todo lo posible y lo imposible para darle la vista a Jim, pero no se pudo hacer nada. En este caso parecía ser que la naturaleza había planteado un problema a la ciencia con veinte años de anticipación, o quizás se podría decir que fue planteado en un país inadecuado.
Cuando llegué a su casa luego de hacer un largo viaje desde donde actualmente vivo, recuerdo que me recibió con amabilidad a pesar de no verme, pero me escuchaba y me sentía.
¡Hola! Me dijo y pasó caminando a mi lado, esquivándome cómodamente en aquel reducido living colmado de sillones, lámparas, mesa y otros enseres. Pasó exponiendo su rostro hacia donde provenía mi voz, yo había ido a visitar a su padre, luego de varios años de haberme ausentado.
Siempre fuimos amigos con José, desde niños mantuvimos una amistad de esas que a uno se le prende como una vacuna en el brazo y que luego queda la marca para siempre, pero como si fuera una marca hecha por un león, uno siempre la expone con orgullo.
"José es mi mejor amigo" suelo decir.
El asunto fue que yo estaba allí, de visita, en unas cortas y obligadas vacaciones ya que había tenido que viajar por razones de familia. Me hospedé en casa de José, y desde ese primer día lo empecé a querer, porque Jim era así: siempre sonreía, con todos y a todos.
Hasta deseé haberlo conocido de cuando él era más niño para apreciar también su llanto, ya que parecía que no sabía llorar.
En aquellos días que siguieron me dediqué a holgazanear en casa de mi amigo.
Una mañana me desperté como a las nueve, todo era silencio en la casa, José había ido a su empleo y también Ana, su esposa, por lo que supuse de Jim y su hermano mayor Esteban dormían. Me levanté y me dirigí a la cocina, a fin de prepararme un desayuno, cuando entré percibí un exquisito olor a tostadas, no alcancé a hacerme ninguna pregunta, porque solo a un paso y en cuclillas estaba Jim medio cuerpo metido dentro de una alacena baja.
-¡Hey! ¿qué estás haciendo ahí?, -Busco un jarro, - Y… ¿para qué?, -Para vos, -Pero…yo no necesito un jarro, -Es que me dijo Pá que te gustaba tomar el desayuno en jarro.
Entonces recordé que en aquellos años jóvenes en que José y yo desayunábamos juntos, yo tomaba en un jarro de medio litro y consumía grandes cantidades de tostadas y manteca (¡Qué recuerdo!). me incliné un poco y le dije a Jim -Es que… eso era cuando tu papá y yo éramos jovencitos, ahora solo me arreglo con unos mates dulces y un pellizco de pan,
-Pero…, tu has preparado las tostadas y el té?, -Si…, me dijo levantándose con gesto de decepción,
-Bueno, le dije, desayunemos que se va a enfriar; volvió a sonreír, eso me terminó de despertar. Me senté frente a él en la mesa y empecé a sentirme incómodo ya que, aunque el era un jovencito solamente y yo un hombre, sentí la urgente necesidad de entablar conversación amable con él, que además en ese momento estaba representando a su padre; pero oh! sorpresa no fue necesario, porque como si él pensaba lo mismo, me dijo, a la vez que quitaba carbón de una de sus tostadas con el cuchillo:
¿Cómo te llamas?,
-Tony; creo que ya sabía mi nombre, pero parece que quería escucharlo de mi mismo. Luego hablamos del día y de cómo podría cambiar el tiempo por la tarde.
Qué cosa, ¿por qué no suprimiremos lo obvio cuando queremos comenzar una conversación, siempre especulamos con el día, como estar diciendo "buen día, mal día, buen día…" y así indefinidamente hasta que creemos que ya estamos listos para hablar de otra cosa.
Ese día realmente era un buen día: sol de primavera y temperatura agradable. Jim conversaba de temas tan variados que al escucharlo uno olvidaba por momentos su corta edad, era un niño lleno de conocimientos muy diversos y muy bien informado en cuanto a la actualidad.
Luego de ese desayuno agradable y de hablar de tantas cosas, sentí que había nacido algo entre los dos, sí, algo que no podía yo entender entonces, pero tuve la clara sensación de que íbamos a tener una linda amistad.
-¡Vamos al mar!, me solicitó Jim, a lo que accedí de inmediato. A mí siempre me gustó observar el mar, escuchar el murmullo de las olas. Cuando era joven sabía pasar horas sentado en la costa observándolo todo. Ya en la calle, vi que Jim ya no se desplazaba tan bien como dentro de su casa, lo noté muy nervioso hasta que llegamos a la playa. El viaje había sido corto en auto y luego de veinte minutos ya estábamos aspirando el yodo marino. Y allí en aquel escenario de Dios, en esa soledad que solo nosotros compartimos y teniendo como fondo la voz del mar arrullando el arena de esa playa, Jimi me convidó de su mundo, me dio a beber un poco de su sombra para que yo lo convierta en luz, al hacerme como al descuido una pregunta:

DESVARIOS DE UN INSOMNE


10-01-91

¡Qué gran don el que nos dio Dios al darnos la facultad de recordar!, sin ésta virtud el ser humano no podría enriquecer su vida con el beneficio de poder corregirse basado en experiencias pasadas a otros o a él mismo. No podría o no tendría de donde sacar fuerzas para seguir viviendo si no fuera por el recuerdo de su responsabilidad como hombre, el recuerdo de enseñanzas, de ejemplos, el recuerdo de su Dios.

¿Qué es la esencia del vivir?

Muchas veces miramos sin observar, otras sin escuchar o tocamos las cosas sin sentir, porque no estábamos en esos momento dispuestos a percibir la esencia de verdad que emana de todas las cosas y de los hechos. Y es por esto que no apreciamos la armonía de la naturaleza; de la cual somos parte; y decimos que "la rosa es linda" "lástima sus espinas…" o que la primavera es hermosa y el otoño todo lo contrario.
He comprobado que, en todos los casos hay ARMONÍA en las cosas y en su relación con otras, es una gran cadena que une elementos, vidas y hechos para cumplir todos y cada uno con el propósito que fueron creados: perfeccionar al Hombre en esta vida en cuerpo y espíritu.
Dos latidos
13-01-91

De un hombre dedicado a dar lo mejor de sí a sus hijos y a su esposa;
De un hombre que una crisis económica fortalece y que la falta de trabajo convierte en león;
De ese hombre, Dios extrajo, además de una costilla de su costado, los dos últimos latidos de su corazón para que durante toda su vida
Sus hijos lo llamen "PAPÁ".

EL NIÑO Y SU SOPA


07-01-91

Casi diría que me cuesta trabajo escribir la fecha, ya que este año me pareció tan fugaz por el cúmulo de experiencias vividas. Es como si hubiera estado viviendo una charada durante doce meses y que luego al volver a la realidad, resulta que no lo puedo creer. Hay tantas cosas que dejé de hacer y tantas que debería de haber hecho, que más que alegría siento tristeza por el tiempo pasado mal empleado. El trabajo de buscar trabajo, la felicidad de mantener la felicidad y la paz de saber que, aunque el precio es alto, valió la pena vivir, pero… ese sentimiento de desgaste físico y anímico…
Me siento hoy, como aquel niño que no quiere tomar su sopa y protesta, pero luego lo hace y gracias alimento que recibe, luego puede reír, vivir, crecer, amar.
Al final de todo, uno debe llegar a la conclusión de que todo es en sí la vida misma, porque ¿Cómo podría definir el término “vida” sin tener en cuenta los hechos? ¿Cómo podría definir la felicidad sin incluir más de una persona?; pues así como el vivir es acción, movimiento, también el tiempo es movimiento.
Pero siempre querré tomar esta sopa que me da vida, que alimenta el ser. Cuando era niño mi madre siempre preparaba este líquido alimenticio que era como la presencia del pan o como si fuera sinónimo de comida. A veces sólo había para cenar eso: sopa, que en tiempos de escasez era recalentada y puesta nuevamente en la mesa; pero mi madre tenía el don de renovar todo lo que tocaba y esa sopa era mucho más rica que la vez anterior, porque ella batía un solo huevo y se lo mezclaba en el caldo hirviendo lo cual cambiaba totalmente su sabor convirtiéndolo en “comida nueva”.
Yo veo que mis hijos se hacen grandes y el futuro se me hace como el pasado reciente, tan cercano e inminente que no puedo hacer más que volver a preocuparme por el futuro de mis hijos y lo que el mundo será cuando ellos sean capaces de oprimir uno de los botones que cambie las cosas. ¿Cómo será la actividad de entonces?, el mundo en contra de ellos, ellos a favor del mundo….
No bastan los interrogantes, es más, sobran los interrogantes, porque dado el caso ellos vivirán sus vidas así como yo vivo la mía, sintiendo ansias, apetitos, frustraciones, tristezas y alegrías, todo por el sagrado derecho de vivir, convivir y dar lo mejor de sí, haciendo para esto el esfuerzo por ser feliz al encontrar la paz en la armonía de una buena existencia.
De esta forma el filosofar solo sirve para hacer más larga la espera y los grandes planes y proyectos de ser algo más que un hombre común, quedan día a día postergados y guardados entre tibias frases de autocompasión y renunciamiento.

Antonio Palermo

LOS RECUERDOS DE MI MENTE

Los Recuerdos

30-12-90

Alguien me dio hace un tiempo a modo de obsequio, un libro, el cual una noche tomé para hojear. Al tratar de abrirlo sentí algo deformado en su interior, cuando lo abrí, cayó a mis pies algo grotesco como un trozo de cartón deforme y oscuro, que se desmenuzó en parte al caer. Cuando me incliné para tomarlo advertí que se trataba de lo que alguna vez fue un clavel. Me pregunté entonces, ¿Cuántos ojos habrán apreciado su carmín y cuán exquisito habría sido su aroma?. Creo que el dueño del libro quiso guardar por siempre esas cualidades, ese perfume y ese carmín, y encerró al clavel todavía vivo, entre las hojas de aquel libro, creyendo que guardaba su aroma y su color. Pero no fue así porque pronto aquel clavel encontró otoño e invierno en su oscuro encierro sin dejar más que un feo residuo a su dueño.

Hoy, meditando en este suceso, llegué a la conclusión que dentro nuestro se desarrolla constantemente un proceso de otoños de recuerdos y una primavera de vivencias actuales que se renueva día tras día produciendo flores que nunca ponemos en libertad.

Creo que todos debiéramos garabatear en cualquier cosa que sirva para grabar, nuestras vivencias más sobresalientes y comprobar lo hermoso que es este sistema de conservar viejas primaveras que dan fruto milagroso cada vez que buscamos solaz hojeando amarillentas páginas o escuchando cintas grabadas años antes. El tiempo cambia, las cosas y la gente y no podemos hoy decir como pensaremos mañana.

Parece increíble cuánto podría dar un ser humano que llega a tomar conciencia a veces de todo lo que deja a su paso, como hojas secas o pétalos de una flor en el corazón de los demás, tal como si fuera un pasajero apurado de un sueño en un viaje al infinito.

Recuerdo cuando era solo un niño, solía observar desde la casa paterna en Mar del Plata, un monte de eucaliptos en frente de la misma, hacia el naciente situado a unos cien metros. En días de verano y sin que soplara mucho viento, solí extasiarme con el murmullo de sus altas y enormes copas de verdes hojas perennes y era como si el mar pasara sobre ellas en un oleaje interminable de invisible espuma. Para completar este paisaje, un flaco molino de viento rechinaba perezoso a la hora de la siesta como una grotesca forma de anunciar la presencia de la mano del hombre. En aquellos años este paisaje solo servía para acunar mis sueños de niño, cuando después de almorzar, me recostaba sobre una vieja lona que mi madre había dispuesto en frente de la casa debajo de la sombra de unos álamos y desde allí me quedaba viendo cómo el molino cambiaba de posición según el viento y me adormecía escuchando ese concierto de murmullo de eucaliptos y fondo de violín desafinado del molino.

Hoy, quizás después de treinta años, ese paisaje ya no exista, borrado por el progreso de esa explosión de cemento que; transformadas en barrios y edificios desplazan todo lo que sea naturaleza. Quizás ya no estén los árboles ni el viejo molino.

En la casa paterna vive gente que no conocen de mis memorias.

En aquella época y a causa de una crisis económica que vivió mi familia, mis padres vendieron la casa y nos trasladamos al sur del país en donde poseíamos otra vivienda construida por ellos muchos años antes.

Pero hoy recordando todas esas cosas pienso en cuánto me dejaron de positivo en mi vida, porque fueron cosas pertenecientes a la paz y tenían que ver mucho con la felicidad que solo un niño, como lo era yo, pudo apreciar en ese entonces. Y de tanto en tanto vuelven a mi memoria en momentos de solaz y puedo escuchar nuevamente el murmullo de las hojas y el rechinar metálico del viejo molino e imaginar el color azul del cielo en contraste con el verde oscuro de esos gigantes de madera con nombre en latín.

También hubo, además, y en ese mismo orden de cosas, seres humanos que en forma similar, pero más fructífera, dejaron en mi recuerdo las enseñanzas más prácticas y simples en forma de ejemplos y conceptos como si fueran también esfumados paisajes pintados en el escenario de mi memoria. Una de esas enseñanzas las recibí en una conferencia en la Iglesia Mormona. Estaba yo sentado en una banca del estrado, porque en ese entonces era Presidente de una de las ramas de la Iglesia, y allí estaba medio adormilado por la cantidad de discursos y palabras que había escuchado durante aquella calurosa tarde. Delante del estrado se extendía una muchedumbre de cerca de seiscientas personas entre niños, jóvenes, mujeres y hombres, sentados la mayoría, pero el calor reinante hacía inquietar a los niños que no se quedaban quietos un momento. En ese ambiente trataba yo de mantenerme atento al orador de turno y luchaba por salir de esa habitación plagada de afiches de mi mente recordando cosas que debía hacer al otro día o que simplemente podría hacer. En realidad siempre garabateábamos con el pensamiento como lo hacemos con un lápiz al borde de un cuaderno. En esto estaba cuando de repente y como atraído por un chasquido de cualquier ruido imaginario, miré pesadamente a un costado a tiempo para ver una fila delante de mí y a la izquierda a una anciana hermana que habiendo pasado su brazo por sobre el hombro de su esposo, acariciaba entre sus dedos suavemente el lóbulo de la oreja de éste. La escena era tan dulce que todo mi ser se incorporó en mí en un momento y vio algo más: ví sonrisa en el gastado perfil de él y ví felicidad en los ojos de ella. Era evidente que aquella pareja no tenían la llave de la felicidad, porque sencillamente no necesitaban entrar en ella, ya estaban adentro.

La felicidad no es un objetivo sino una forma de vida. La felicidad es conciencia cabal de que se está viviendo de acuerdo a principios correctos en armonía con el Espíritu Santo.


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